Golpe al bolsillo: los combustibles ya subieron más de $200 por litro en marzo y el panorama sigue incierto
El nuevo aumento en los surtidores de YPF volvió a encender las alarmas en Santiago del Estero. En apenas 21 días, el precio de los combustibles registró una suba acumulada promedio de $211 por litro, en un contexto marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y la volatilidad del precio internacional del petróleo.
El incremento más reciente, aplicado este sábado, fue de hasta $111 por litro, con subas promedio del 3,7%, lo que consolida una tendencia ascendente que impacta directamente en la economía diaria de miles de familias.
Actualmente, los valores en surtidor reflejan esta presión:
- Nafta Súper: $1.955 (+$67)
- Nafta Infinia: $2.076 (+$62)
- Diesel 500: $2.076 (+$70)
- Diesel Infinia: $2.253 (+$111)
Desde el inicio del conflicto bélico, el aumento acumulado ronda el 11,2%, aunque en algunos productos alcanza casi el 14%.
Un impacto directo en la vida cotidiana
El golpe no es abstracto: se siente en cada hogar. En plena etapa escolar y laboral, donde el uso del vehículo es indispensable, los costos de movilidad se dispararon.
Cargar un tanque promedio de 45 litros con nafta Súper cuesta hoy $87.975, es decir:
- $3.015 más que la semana pasada
- $8.280 más que a fines de febrero
Para una familia que necesita dos o tres tanques al mes, el gasto en combustible ya trepa a unos $263.000 mensuales, un número que empieza a competir directamente con otros gastos esenciales como alimentos o servicios.
En el caso de vehículos utilitarios, el panorama es aún más complejo: llenar un tanque de 80 litros con Diesel 500 cuesta $166.080, lo que representa unos $20.000 más que a principios de mes.
El efecto dominó: todo sube
El aumento del combustible no solo afecta a quienes cargan nafta o gasoil. Tiene un efecto multiplicador en toda la economía:
- Incrementa los costos de transporte
- Presiona sobre los precios de alimentos y productos básicos
- Afecta a trabajadores independientes, remiseros y sectores productivos
En definitiva, cada ajuste en surtidor termina trasladándose, tarde o temprano, al resto de los precios.
Incertidumbre: sin techo definido
Uno de los puntos que más preocupa es que no hay certezas sobre hasta dónde pueden seguir subiendo los combustibles. La continuidad del conflicto internacional y la política de ajustes graduales (“micropricing”) aplicada por YPF dejan abierta la posibilidad de nuevas subas en el corto plazo.
Por ahora, el escenario es claro:
los aumentos ya impactan fuerte en el bolsillo, pero el techo todavía no está definido.
Mientras tanto, las familias santiagueñas ajustan gastos, reorganizan sus rutinas y miran con preocupación un tablero económico que, al menos por ahora, sigue en movimiento.





