Escándalo en Brasil: una abogada santiagueña permanece retenida tras una denuncia por racismo
Informe sobre los hechos y la situación judicial que se desató durante el fin de semana
Un episodio ocurrido en la madrugada del pasado 14 de enero en Río de Janeiro derivó en un fuerte impacto mediático y judicial que mantiene retenida en Brasil a Agostina Páez, abogada e influencer santiagueña de 29 años, quien fue denunciada por presuntos gestos e insultos de carácter racista tras un incidente a la salida de un boliche.
Según la información conocida hasta el momento, la joven se encontraba de vacaciones junto a un grupo de amigas cuando se produjo un confuso altercado con personal de seguridad privada y efectivos policiales. De acuerdo a la denuncia radicada en su contra, Páez habría realizado gestos discriminatorios, comparando a personas afrodescendientes con monos, conducta que en Brasil está severamente penada por la legislación vigente.

Una situación judicial compleja
A raíz de la denuncia, la Justicia brasileña dispuso una medida cautelar que le impide salir del país, además de ordenar la colocación de una tobillera electrónica, lo que generó un drástico cambio en los planes de la joven, quien tenía previsto regresar a Santiago del Estero durante el fin de semana.
El caso quedó en manos del juez Orlando Eliazaro Feitosa, del Tribunal de Justicia de la Comarca de la capital de Río de Janeiro. Mientras tanto, Agostina Páez permanece en libertad, pero bajo control judicial y sujeta a las restricciones impuestas.
Este lunes será recibida por el cónsul argentino en Brasil, instancia clave en la que se le asignará un abogado defensor local para representarla en el proceso. En paralelo, la joven es asistida desde Santiago del Estero por el Dr. Sebastián Robles, quien participará de las reuniones y estrategias defensivas mediante videollamada.
El planteo de la defensa
La estrategia legal apunta a morigerar las medidas cautelares. La defensa solicitará formalmente que se le permita regresar a la Argentina y continuar el proceso de manera virtual, argumentando que la imputada posee arraigo comprobado en el país y que compareció voluntariamente ante la policía al tomar conocimiento de la denuncia.
“Es una medida muy intensa y desproporcionada si se contextualiza lo ocurrido”, sostuvo el Dr. Robles, quien además cuestionó que la causa se base —según su visión— en una denuncia unilateral, sin que su defendida haya tenido aún pleno derecho a ejercer su defensa.
Por su parte, Agostina Páez manifestó públicamente su arrepentimiento y explicó que, tras la reunión en el consulado, deberá presentarse ante una sede judicial brasileña para cumplir con el procedimiento de colocación del dispositivo electrónico.
Un contexto sensible en Brasil
El caso generó una rápida repercusión debido a que Brasil mantiene una política de tolerancia cero frente a actos de racismo, una postura reforzada en los últimos años tras reiterados episodios de discriminación en el ámbito deportivo y social, como los sufridos por el futbolista Vinícius Jr. en distintos escenarios internacionales.
En este marco, las autoridades brasileñas suelen actuar con firmeza ante denuncias de este tipo, lo que explica la celeridad y severidad de las medidas adoptadas.
Silencio y expectativa
El entorno familiar de la joven se mantiene con bajo perfil, aunque trascendió que no se descarta un viaje urgente a Brasil para acompañarla durante el proceso judicial. Mientras tanto, el caso continúa abierto y a la espera de definiciones clave en las próximas horas, que podrían determinar si Agostina Páez logra regresar al país o si deberá permanecer en Brasil hasta que avance la causa.
El episodio, ocurrido durante un viaje recreativo, terminó convirtiéndose en un escándalo internacional que vuelve a poner en agenda el debate sobre la responsabilidad individual, el respeto cultural y las consecuencias legales de los actos discriminatorios fuera del país.





