Mama Antula: El increíble suceso que ocurrió con la tercera exhumación de sus restos

Ocurrió en 1999, la tercera exhumación que logró destrabar la causa de beatificación de Mama Antula.

La doctora Adriana Mendía fue la médica legista en las causas de santos de la Argentina, y la persona autorizada por Jorge Bergoglio en exhumar los cuerpos de los Santos.

Fallecida en 2021, fue Adriana una profesional comprometida con la religión fue convocada para aportar sus servicios a la Congregación para la Causa de los Santos analizando posibles milagros y el estado de los cuerpos de quienes van camino a la santidad.

En 2020, Mendía dio una entrevista a Infobae, donde explicó que “la curación de la monja Rosa Vanina no tuvo explicación científica. Hizo una colecistitis, una inflamación de la vesícula que se infectó. Aún hoy, que hay antibióticos, es un cuadro de mucha gravedad. El doctor Sobre Casas, que la atendió, esperaba que su muerte se produjera en horas. Las monjitas que rodeaban su lecho se pusieron a rezar con una reliquia de Mama Antula -un pedacito de hueso- y le pidieron que intercediera. Al día siguiente, la monja estaba recuperada. El doctor Copelli, por su parte, tenía un pie totalmente torcido a causa de un accidente. Le rezó a la beata y el pie se enderezó, pero la documentación era una pedigrafía: una especie de radiografía que se hace con papel carbónico, pero no es tan exacta como para acreditar el milagro. No era prudente hacerlo”.

La exhumación se hizo en 1999 en la Iglesia de la Piedad, donde está sepultada.

“Allí, junto a Mendía, participó el doctor Néstor Botas: “Cuando la beata murió, la enterraron en el camposanto junto a la Iglesia, sin ataúd y vestida. Pensemos que era por el 1700. Para poder identificar el cuerpo le pusieron un tronco de ñandubay, que no se pudre, a modo de almohada. Las monjas sabían que había hecho milagros en vida, y que en algún momento la iban a tener que exhumar -asegura la doctora-. La nuestra fue la tercera exhumación y logró destrabar la causa de beatificación. Encontramos una urnita de madera de guindo, adentro había restos óseos, tierra, ropa, un lienzo, un pedacito de suela de zapato, y una tela blanca como de brocato, con pasamanería, de la anterior exhumación, ochenta años antes”.

Continúa explicando: “No estaba bien conservado. Como habían trabajado sobre el cuerpo, el esqueleto no estaba completo, faltaban un montón de piezas. Pero ocurrieron dos cosas sobrenaturales: se inundó toda la Iglesia de un olor a madera verde, como si uno entrara a un aserradero, y los huesitos tenían unas incrustaciones brillosas, como si fueran figuritas con brillantina. Llamaba la atención. Se mandaron a hacer estudios por si eran de la tierra, algún mineral como mica, pero no se pudo identificar. Definitivamente hubo algo sobrenatural, sin explicación científica. Fue una señal. Después se tomaron dos reliquias, huesitos que estaban sueltos, y dejamos un diario y un cassette”.

Más Noticias de hoy