Una joven añatuyense eligió seguir su vida consagrada a Dios
Fernanda Lili Diaz Yanzón iniciará desde hoy un proyecto de vida basado en el servicio a los demás como medio para alcanzar la felicidad.
Fernanda Lili Diaz Yanzón iniciará desde hoy un proyecto de vida basado en el servicio a los demás como medio para alcanzar la felicidad. Ella, luego de realizar su discernimiento vocacional, decidió inclinar su vida hacía la vida consagrada integrándose a la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.
Ese camino formativo lo iniciará desde hoy cuando viaje para integrarse a su nueva comunidad. “Siempre me preguntaba qué era lo que Dios quería para mí vida. Jamás imaginé que podría ser la vida consagrada, siempre pensé que solo aquellas personas que tenían ciertos dones y virtudes eran merecedoras de semejante regalo”, explicó Fernanda sobre su decisión.

Fernanda es la cuarta de seis hermanos nacidos producto del amor entre sus padres Liliana y Segundo. A su corta edad siempre vivió su fe de manera muy activa e intensa participando del seminario de catequesis, el movimiento Jornadas Juveniles como participante y luego en el equipo, campamento catequístico, Pastoral Juvenil, el grupo juvenil San Francisco Coll, grupo de perseverancia y como voluntaria del Hogar de Cristo “Cura Brochero”.
Su momento definitivo en la decisión tomada ocurrió el año pasado. “Participando de una adoración en casa de oración en la Semana de Pastoral me recordó mi primer encuentro con Jesús que fue allá en el 2010 cuando estaba en el último año de la secundaria y tuve la gracia de poder hacer Jornada de Mujeres, una vivencia que me cambio la vida por completo”, recordó.
“Recordar aquel primer encuentro con Jesús, que fue también a través de una adoración, me movió algo que no puedo explicar con palabras. Luego me deje aconsejar por un sacerdote amigo, busqué alguien que me acompañara como guía espiritual y la vida de oración me llevaron a tener la gracia de conocer a la Hna. Daniela Concetti, que fue quien empezó acompañarme, me invitó a los ejercicios espirituales en la vida cotidiana, todo virtual porque justo ya había comenzado la pandemia. Creo que el tener que quedarnos en casa, me ayudó como a hacer más silencio interiormente y poder escuchar más a Jesús”, contó la joven.

Las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús trabajaron pastoralmente durante muchos años en esta ciudad. Ella eligió continuar su vida como miembro de esta congregación y lo explica así: “A través de los Ejercicios Espirituales el Señor me ha reparado de una manera increíble, aprendí a gustar más su modo y en la contemplación pude sentirme amada y llamada a seguirlo. Así fue que cuando terminé los ejercicios en noviembre, tuve curiosidad por conocer el carisma de las Esclavas y en enero de este año pude ir a conocerlas. Estuve casi un mes haciendo experiencia y compartiendo con las distintas comunidades, poder conocer su carisma en el que tienen a Jesús Eucaristía como centro para dejarse reparar por Él y aprender a reparar al mundo me fascinó, la libertad con la que me sentí en esos días y el clima de fraternidad que se vivía entre las hermanas me confirmó que era aquí el lugar donde yo quería estar”.
Además, contó: “Obviamente que al principio estaban los miedos propios de dejar mi casa, mi familia, mis amigos, era un gran cambio para mí vida, también me sentía como indigna de semejante regalo, decía como el Señor me va a llamar a mí que tengo tantos defectos, tantas debilidades y luego fui comprendiendo que el Señor me ama y me llama tal cual soy y que si estoy abierta a su gracia él puede moldear mi corazón”.

“Después de rezarlo mucho y teniendo el acompañamiento de las hermanas, sobre todo el de Daniela durante todo este tiempo, he fortalecido mi decisión, es así como me animé a dar este paso tan importante, viviendo esto con mucha alegría y entusiasmo. Abierta a lo que el Señor quiera hacer con mi vida y sé que cuento también con la oración de esta Diócesis que amo y quiero poder ser fiel hasta el final”, concluyó.
Al momento de agradecer Fernanda nombró en primer lugar a Jesús. “A Jesús por haber mirado mi pequeñez, mi fragilidad, a mis padres que siempre me han inculcado valores, sobre todos cristianos. Son ellos los pilares fundamentales de esta elección, por la Familia que formaron y en la que crecí, ese amor que desborda, y que, aunque pueda haber diferencias, desacuerdos, la familia es la primera escuela de amor, a mis cinco hermanos y mis cuatro sobrinos hermosos, que son los que siempre van a estar en las buenas y sobre todos en las malas”.
Un párrafo aparte en su vida son las distintas personas que Dios puso en su camino y que la llevaron de la mano hacía Jesús. Allí mencionó al padre Mario Boggetti, a Monseñor Melitón y el Padre Fidel que han sido como sus “referentes de lo que es la sencillez, la humildad, el servicio, la caridad, el amar sin medidas, el no guardarse nada, han sido los que han ido sembrando en mi corazón la semillita y en el arder mi corazón con el testimonio de sus vidas”.

También mencionó a sus amigas “que son un manantial de gracia infinita, las que supieron todo desde el primer día y me han acompañado con sus oraciones: Ana Liza y Yudith”. También nombró a quienes le enseñaron el amor a la Virgen María a través del rezo del rosario como Mabel, Sonia, Normi, Carmencita y a las chicas que compartieron con ella el voluntariado en el Hogar de Cristo como Mariana, Fer y Marilisa.
Las distintas personas que la acompañaron en este proceso como el Padre José Vera, el Padre Hernán, el Padre Guillermo, Monseñor José Luis, el Movimiento de Cursillo de Cristiandad especialmente el matrimonio Concetti, Eva, mi grupo de perseverancia Virgen de la Medalla Milagrosa que está integrado por mi mamá, Daniela, Cari G., Cari. L y Mariel A.
Dedicó Fernanda palabras sentidas al Hogar de Cristo. “Mi amado Hogar de Cristo donde aprendí lo que es el amor incondicional, el amar sin medidas, mi pedacito de cielo”. Otros tantos amigos incondicionales para ella fueron “Miguel, Nahir, Antonella, Gise, Fabi, Víctor, Catalina, Bruno, Yeiver y tantas otras personas que el Señor puso en mi vida en las distintas experiencias y servicios que formaron parte de mi vida”.
“Solo tengo gratitud porque el Señor me ha bendecido abundantemente a lo largo de mi vida”, dijo la joven que pronto estará partiendo a Buenos Aires para integrarse a la congregación religiosa.
Creado:
18 agosto, 2021




