Del corazón de Forres al podio mundial: Juan Ledesma puso al asado santiagueño entre los mejores

Con fuego, paciencia y tradición, el asador santiagueño alcanzó el cuarto puesto en un certamen internacional realizado en Tafí del Valle. Juan Ledesma llevó consigo mucho más que una técnica: representó a Forres y a toda una provincia donde el asado es parte de la identidad.

Hay sabores que cuentan historias. El humo de la leña, las brasas encendidas lentamente, el tiempo necesario para que la carne encuentre su punto y esa ceremonia tan argentina de reunirse alrededor del fuego. Todo eso viajó desde Forres, Santiago del Estero, hasta Tafí del Valle, de la mano de Juan Ledesma, un asador que consiguió ubicarse entre los mejores de una competencia de enorme convocatoria internacional.

Ledesma obtuvo el cuarto puesto en el 3° Torneo Nacional e Internacional de Asadores Ancestrales, desarrollado en la tradicional ciudad turística tucumana.

No volvió con el primer premio, pero regresó con algo que para él tiene un enorme significado: haber llevado el nombre de Forres y de Santiago del Estero a los primeros lugares de una competencia que reunió a representantes de distintos lugares.

Un santiagueño entre grandes asadores

El regreso tuvo sabor a satisfacción, aunque también con el lógico cansancio después de jornadas intensas alrededor del fuego.

“Arribamos a Santiago con mucha alegría por el cuarto puesto, pese al cansancio de la participación en el certamen de asadores que se realizó en la ciudad turística de la provincia vecina de Tucumán”, expresó Ledesma.

Pero detrás de ese cuarto lugar hay algo más profundo que una posición en una tabla.

Está la posibilidad de mostrar una manera de cocinar que en Santiago del Estero atraviesa generaciones. El fuego, la carne y las técnicas transmitidas entre familias forman parte de una cultura que permanece especialmente viva en los pueblos del interior.

Y esta vez, esa tradición tuvo tonada santiagueña y nombre propio.

De Forres al mundo

Ledesma destacó especialmente la magnitud que tuvo el encuentro y el orgullo de haber representado a su tierra.

“Salimos cuartos entre 56 países y 12 países de Centroamérica, dejando bien arriba a Santiago, que eso es muy importante”, sostuvo el asador.

Para Forres, el resultado adquiere además un significado especial. Desde una ciudad del interior santiagueño, un representante local consiguió proyectarse en un escenario internacional y demostrar que los saberes tradicionales también pueden convertirse en una carta de presentación ante el mundo.

Porque para un asador el fuego no es simplemente fuego.

Hay que conocerlo, esperarlo y entenderlo. Saber cuándo acercar la carne, cuándo darle tiempo y cuándo intervenir. Son conocimientos que difícilmente puedan explicarse solamente en una receta: se aprenden mirando, haciendo y compartiendo.

El fuego como identidad

El Torneo de Asadores Ancestrales tiene justamente esa particularidad: recuperar y poner en valor antiguas formas de cocción y una tradición que forma parte de la historia gastronómica de numerosos pueblos.

Allí, Juan Ledesma encontró el escenario ideal para representar a Santiago del Estero.

Su cuarto puesto vuelve a poner en escena algo que los santiagueños conocen desde siempre: alrededor de un asado no solamente se cocina. También se construyen encuentros, amistades, historias y recuerdos.

Por eso, el resultado obtenido en Tafí del Valle excede cualquier diploma o posición.

Detrás de Juan estuvieron simbólicamente Forres, sus vecinos y toda una provincia orgullosa de sus costumbres.

Esta vez no hubo medalla dorada, pero sí un lugar entre los mejores y una satisfacción difícil de medir.

Juan Ledesma volvió a Santiago con olor a humo todavía impregnado en la ropa, cansancio después de la competencia y una historia para contar: un asador nacido en Forres encendió el fuego en Tafí del Valle y consiguió que el nombre de Santiago del Estero volviera a escucharse entre los grandes del asado.

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