Fatalidad en Ruta 34: La familia De La Silva destrozada y un fuerte reclamo de justicia
Tres vidas se apagaron en un trágico accidente ocurrido a la altura de Icaño. Los familiares de las víctimas denuncian negligencia al volante y piden que el hecho no quede impune.
El dolor se hizo palabra. A pocos días del trágico siniestro vial ocurrido el pasado 26 de marzo sobre la Ruta Nacional 34, a la altura de la localidad de Icaño, la familia De La Silva rompió el silencio y difundió un contundente comunicado en el que expresa su profundo pesar y, al mismo tiempo, apunta directamente contra el conductor de una camioneta como responsable de la tragedia.
El accidente dejó como saldo la muerte de tres integrantes de una misma familia: Roberto De La Silva, Elsa Mansilla y Marcelo De La Silva, cuyas pérdidas provocaron una herida irreparable en sus seres queridos y en toda la comunidad.
Un relato atravesado por el dolor
En el mensaje difundido públicamente, los familiares describieron con crudeza el impacto que generó la tragedia:
“El 26 de marzo nuestra familia quedó destruida”, comienza el texto, que rápidamente se convierte en un fuerte reclamo de justicia.
Según el relato, el hecho no habría sido consecuencia del estado de la ruta ni de factores externos, sino de una maniobra imprudente:
“No fue la ruta. No fue un bache. No fue falta de señalización. Fue una imprudencia con nombre y apellido”.
En ese sentido, señalaron que el conductor de una camioneta Toyota blanca habría intentado sobrepasar a un camión en una zona prohibida, marcada con doble línea amarilla y señalización visible, lo que desencadenó el fatal desenlace.
“No son números, son una familia destrozada”
Más allá de las circunstancias del hecho, el comunicado pone el foco en el costado humano de la tragedia. Los familiares describen a las víctimas como personas llenas de vida, proyectos y afectos:
- Roberto, recordado con cariño como “Beco”, con sueños y ganas de vivir.
- Elsa, definida como una madre ejemplar.
- Marcelo, un hombre “sin maldad”, que dejó una hija de apenas 8 años.
“No son números. No son estadísticas. Son una familia destrozada”, remarcaron con profundo dolor.
Reclamo firme: “Que esto no quede impune”
En el tramo final del mensaje, la familia exige que la Justicia actúe con celeridad y firmeza:
“Pedimos justicia. Que esto no quede impune. Que se investigue y que el responsable pague por lo que hizo”.
Asimismo, buscan que la tragedia sirva como llamado de conciencia para toda la sociedad:
“Una imprudencia al volante no es un error, es una decisión… y las decisiones tienen consecuencias irreparables”.
La comunidad aún se encuentra conmocionada por lo ocurrido, mientras crece el acompañamiento al pedido de justicia de la familia. En medio del dolor, el mensaje es claro: transformar la tragedia en memoria, conciencia y responsabilidad para evitar que hechos como este vuelvan a repetirse.





