Una telera santiagueña conquistó La Rural con su arte ancestral
María Mercedes Gómez, del paraje Barrial Alto de Pozo Mositoj, fue premiada por un pie de cama tejido en lana que emocionó al jurado de la Feria de Artesanías Tradicionales Argentinas.
En medio de la multitud que recorre año tras año los pabellones de La Rural en Palermo, una pieza textil sencilla, pero cargada de historia y tradición, se robó todas las miradas. Fue un “pie de cama” tejido en lana por manos santiagueñas: las de María Mercedes Gómez, telera del paraje Barrial Alto de Pozo Mositoj, departamento San Martín, quien se alzó con el primer premio en la 53ª Feria de Artesanías Tradicionales Argentinas.
El reconocimiento llegó en el marco de la 137ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, pero su origen se remonta mucho más atrás: a una infancia entre husos y ruecas, entre lanas propias y enseñanzas maternas. “Aprendí a tejer a los 12 años con mi mamá, que me enseñaba con mucha paciencia. Si me equivocaba, me hacía desarmar y volver a empezar”, cuenta con emoción María Mercedes, orgullosa heredera de un linaje de mujeres tejedoras.
El arte de la telera no es un acto solitario. En su comunidad, muchas otras mujeres comparten la misma pasión y destreza. “Somos varias teleras en Barrial Alto. Cada una tiene su estilo, su propio diseño. Yo trabajo mucho con el huso, y los diseños los aprendí de mi mamá”, explica. Aunque los tiempos cambiaron, la esencia se mantiene: “Antes usábamos lana de nuestras propias ovejas, ahora trabajamos con lana teñida que traen de Córdoba”.
La pieza ganadora llegó a Buenos Aires gracias al proyecto “Tejiendo la vida”, impulsado por Cáritas de la parroquia Espíritu Santo de la Diócesis de San Isidro. Fue esta organización, en colaboración con la Cruz Roja, la que presentó el trabajo de María Mercedes al certamen y la que le dio la feliz noticia: un mensaje bastó para transformar un día común en una jornada inolvidable.
El premio no solo enaltece el talento individual de María Mercedes, sino que representa también el valor de una cultura que sigue viva en cada telar del monte santiagueño. Porque cada hilo, cada nudo, cada diseño, habla de una historia que se resiste al olvido, que se transmite de generación en generación y que, con esfuerzo y orgullo, sigue tejiendo identidad.





