“Neli” volvió a Frías con el bronce y recibió el abrazo de su gente

Nélida Peñaflor regresó a su ciudad después de conquistar la medalla de bronce en los 10 kilómetros en pista de los Juegos Sudamericanos de Rosario 2026. Familiares, amigos y vecinos la esperaron para celebrar un logro que también sienten como propio. La atleta volvió además a La Rotonda, ese lugar sencillo donde entrenó durante años y comenzó a construir su sueño.

Volvió con una medalla en el pecho, pero sobre todo con la emoción de regresar a casa. Nélida “Neli” Peñaflor ya está nuevamente en Frías y su regreso tuvo todo aquello que no aparece en las estadísticas deportivas: abrazos, lágrimas, recuerdos y el reconocimiento de una ciudad que siguió de cerca cada paso de su enorme esfuerzo.

La atleta friense regresó después de conseguir la medalla de bronce en los 10 kilómetros en pista de los Juegos Sudamericanos de Rosario 2026, llevando a Frías y a Santiago del Estero hasta un podio internacional.

Familiares, amigos y vecinos se acercaron para recibirla. Muchos de ellos conocen de cerca una historia construida con sacrificio, constancia y entrenamientos realizados lejos de las condiciones que habitualmente rodean al deporte de alto rendimiento.

El regreso a La Rotonda

Pero hubo un lugar que convirtió el recibimiento en algo todavía más especial: La Rotonda.

Allí volvió “Neli”. Al mismo sitio donde tantas veces entrenó, girando una y otra vez, sumando kilómetros, persiguiendo tiempos y alimentando en silencio el sueño de llegar cada vez más lejos.

Esta vez regresó diferente: volvió con una medalla sudamericana.

El encuentro con los vecinos despertó recuerdos de aquellos tiempos en los que cada colaboración era importante para poder seguir compitiendo. Nélida no se olvidó de quienes compraron una rifa, acercaron una ayuda o simplemente tuvieron una palabra de aliento.

“La gente ayudaba comprándome rifas, por eso quería saludarlos a todos”, expresó emocionada.

Detrás de esa frase aparece buena parte de la historia de esta deportista: la de una atleta que llegó a una competencia internacional llevando consigo no solamente sus horas de entrenamiento, sino también el acompañamiento de una comunidad.

Las lágrimas al hablar de su familia

La emoción se hizo todavía más fuerte cuando llegó el momento de hablar de sus seres queridos.

“Agradezco a todos los frienses, a mi familia”, alcanzó a expresar mientras las lágrimas reflejaban lo que significó el camino recorrido.

Después de posar para fotografías con vecinos y allegados, Nélida tuvo un pedido especial: quería una foto con su familia.

La imagen terminó convirtiéndose en una de las postales más emotivas de su regreso. Detrás de la medalla, los kilómetros recorridos y las competencias aparecen quienes estuvieron cuando hubo que entrenar, viajar, juntar recursos y continuar aun cuando el camino se hacía difícil.

De una rotonda de Frías a un podio sudamericano

La historia de Nélida Peñaflor tiene justamente ese componente que la vuelve especial para los frienses.

Durante años, La Rotonda fue mucho más que un lugar para correr. Fue su pista improvisada, su espacio de preparación y uno de los escenarios donde comenzó a construirse un sueño deportivo que parecía lejano.

Kilómetro tras kilómetro, aquella atleta que entrenaba en Frías terminó llegando a una competencia internacional y subiéndose al podio.

Por eso su regreso tuvo un significado diferente.

No fue solamente la bienvenida a una medallista. Fue también el reconocimiento a la vecina, a la mujer que perseveró y a la deportista que nunca olvidó a quienes estuvieron cuando todavía no había podios ni medallas.

“Neli” volvió a su lugar en el mundo.

Y esta vez, cuando nuevamente llegó a La Rotonda, ya no estaba entrenando para alcanzar un sueño: regresaba con una medalla de bronce que cuenta una historia de esfuerzo, familia, solidaridad y profundo orgullo friense.

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