Carinata: el nuevo cultivo que puede abrirle a Santiago del Estero las puertas del mercado mundial de biocombustibles
La provincia comienza a explorar nuevas oportunidades para diversificar su producción agrícola mediante una oleaginosa de invierno que puede convertirse en materia prima para combustibles sostenibles de aviación. En una jornada realizada en el Nodo Tecnológico, especialistas, investigadores y autoridades provinciales analizaron su potencial económico, energético y su vinculación con la apicultura.
Santiago del Estero continúa buscando alternativas para ampliar su matriz productiva y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico en el interior provincial. En ese contexto, un cultivo todavía poco conocido por buena parte de los productores comienza a despertar interés por su potencial para vincular la agricultura con uno de los mercados internacionales en expansión: el de los biocombustibles sostenibles.
Se trata de la carinata (Brassica carinata), una oleaginosa de invierno cuyo aceite puede utilizarse como materia prima para producir combustibles renovables, especialmente aquellos destinados a la industria aeronáutica.
La posibilidad de incorporar este cultivo a los sistemas agrícolas santiagueños fue uno de los principales temas abordados durante la jornada técnica denominada «Carinata, la energía del campo», desarrollada este jueves en el auditorio del Nodo Tecnológico, en el marco de las actividades del Consejo Económico y Social de la provincia.
El encuentro reunió a especialistas, investigadores, representantes de organismos públicos e instituciones agropecuarias, con el propósito de analizar las experiencias productivas, los avances científicos y las oportunidades comerciales que ofrece esta alternativa.
Un cultivo que puede cambiar la estrategia productiva del campo santiagueño
La carinata pertenece a la familia de las crucíferas, al igual que la colza y la mostaza. Su principal característica es que se desarrolla durante el invierno y produce semillas con un contenido de aceite aprovechable industrialmente.
Esta condición resulta particularmente interesante para Santiago del Estero, donde buena parte de la actividad agrícola está concentrada en cultivos estivales como soja, maíz, sorgo y algodón.
La incorporación de una oleaginosa invernal podría permitir una mayor diversificación de las rotaciones agrícolas, ampliar las posibilidades comerciales de los establecimientos y aprovechar determinados lotes durante una época del año en la que, dependiendo de las condiciones ambientales, pueden permanecer sin cultivos comerciales.
Para regiones productivas como Bandera, Quimilí, Los Juríes y otras localidades del sudeste santiagueño, donde existe una importante actividad agrícola y una estructura de servicios vinculada al campo, esta alternativa podría representar una oportunidad de desarrollo.
No obstante, su expansión dependerá de factores fundamentales como la disponibilidad de humedad, la adaptación del cultivo a los distintos ambientes, los rendimientos obtenidos y la existencia de condiciones comerciales favorables.
Del campo santiagueño a los combustibles de los aviones
Uno de los aspectos más novedosos de la carinata es su vinculación con la transición energética mundial.
El aceite obtenido de sus semillas puede ser procesado industrialmente para producir combustibles renovables, entre ellos el denominado combustible sostenible de aviación, conocido internacionalmente por sus siglas SAF.
La industria aeronáutica busca incorporar progresivamente este tipo de combustibles para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero respecto de los combustibles fósiles convencionales.
En este escenario, la agricultura comienza a desempeñar un papel estratégico como proveedora de materias primas para nuevas cadenas industriales.
Para Santiago del Estero, esta posibilidad abre una perspectiva que va más allá de la producción tradicional de granos: participar en cadenas internacionales vinculadas con la energía renovable y la transformación industrial de materias primas agrícolas.
Sin embargo, el desarrollo de este mercado también exige condiciones de trazabilidad, certificaciones de sostenibilidad, infraestructura logística y acuerdos comerciales que garanticen la colocación de la producción.
Ciencia, tecnología y producción: una estrategia para diversificar la economía
Durante la apertura de la jornada participaron el secretario de Ciencia y Tecnología, Adrián Suárez; el secretario del Consejo Económico y Social, Miguel Mandrille; el subsecretario de Recursos Naturales y Tierras, Ángel Iñíguez; el director de Ciencia y Tecnología, Edmundo Vizgarra; y la vicedecana de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, Silvia del Carmen Rodríguez.
También estuvieron presentes la ingeniera Anabel Lozano, del INTA, y los asesores especializados en carinata Gustavo Holgado, Eduardo Gargano y Germán Mandrille.
El secretario Adrián Suárez destacó la importancia de generar espacios de articulación entre el conocimiento científico, la innovación tecnológica y las necesidades concretas del sector productivo.
En ese sentido, sostuvo que, siguiendo los lineamientos del gobernador Elías Suárez, el Gobierno provincial busca identificar nuevas alternativas que permitan fortalecer la economía santiagueña.
«La carinata representa una oportunidad para diversificar la producción y potenciar la matriz energética, en el marco de una estrategia de desarrollo que vincula la ciencia, la innovación y la tecnología», expresó el funcionario.
Por su parte, Miguel Mandrille señaló que la provincia trabaja permanentemente en la identificación de nuevos nichos productivos que puedan generar oportunidades de inversión y crecimiento.
La apicultura también puede beneficiarse
Otro de los aspectos destacados durante el encuentro fue la posible complementación entre el cultivo de carinata y la actividad apícola.
La floración de esta oleaginosa puede aportar néctar y polen para las abejas, contribuyendo a ampliar la disponibilidad de recursos florales en determinadas épocas del año.
Esta característica resulta especialmente interesante para Santiago del Estero, una provincia que cuenta con productores apícolas y posibilidades de crecimiento en la producción y comercialización de miel.
Una integración adecuada entre agricultura y apicultura podría generar beneficios para ambas actividades, aunque será necesario evaluar las condiciones locales de floración, el manejo fitosanitario y la disponibilidad de colmenas.
El desafío: pasar de la investigación a una producción rentable
Más allá del interés que despierta esta alternativa, uno de los principales desafíos será determinar su viabilidad económica en las distintas regiones agrícolas de Santiago del Estero.
Para los productores, las preguntas centrales pasan por conocer cuánto puede rendir una hectárea de carinata, cuáles son los costos de implantación y cosecha, qué necesidades de agua presenta y qué empresas podrían adquirir la producción.
También será importante establecer si existen posibilidades de desarrollar esquemas de comercialización mediante contratos previos, una herramienta que podría brindar mayor previsibilidad a quienes decidan incorporar el cultivo.
En ese sentido, las experiencias de investigación presentadas durante la jornada constituyen un punto de partida para analizar su adaptación a las condiciones agroecológicas provinciales.
La articulación entre el INTA, la UNSE, el Gobierno provincial y el sector privado será fundamental para avanzar en ensayos, transferencia tecnológica y evaluación de oportunidades de mercado.
Santiago del Estero y una nueva oportunidad para agregar valor a su producción
El interés por la carinata aparece en un momento en el que Santiago del Estero busca fortalecer su perfil agroindustrial, promover inversiones y ampliar las posibilidades de industrialización de sus materias primas.
La provincia cuenta con una importante base agrícola y ganadera, pero uno de sus desafíos históricos sigue siendo incrementar el valor agregado de la producción y generar nuevas actividades económicas en el interior.
En ese contexto, la carinata podría incorporarse a una estrategia más amplia de diversificación, innovación y vinculación con mercados internacionales.
La jornada desarrollada en el Nodo Tecnológico no representa todavía el anuncio de una expansión comercial masiva de este cultivo, pero sí constituye una señal del interés por explorar nuevas posibilidades productivas.
El verdadero desafío será transformar el conocimiento científico y las experiencias experimentales en oportunidades concretas de inversión, producción y comercialización para el campo santiagueño.
Porque detrás de esta oleaginosa de invierno aparece una posibilidad que merece ser estudiada: que una parte de la producción agrícola de Santiago del Estero pueda integrarse, en el futuro, a la cadena de abastecimiento de combustibles sostenibles utilizados por la aviación internacional.
Y ese horizonte podría abrir un nuevo capítulo para la agricultura y el desarrollo económico provincial.




