El campo santiagueño apuesta a la innovación: drones, cultivos de servicio y tecnología para producir más y cuidar los recursos

En Isca Yacu, departamento Jiménez, especialistas del INTA, investigadores y empresas vinculadas al agro presentaron nuevas herramientas para mejorar la eficiencia productiva, optimizar el uso del agua y avanzar hacia una agricultura más sustentable. La siembra aérea con drones fue una de las grandes protagonistas de la jornada.

La tecnología comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en el desarrollo del campo santiagueño. En una provincia donde la producción agrícola constituye uno de los motores de la economía regional, la incorporación de herramientas innovadoras representa una oportunidad para mejorar los rendimientos, reducir costos operativos y fortalecer la sustentabilidad de los sistemas productivos.

En ese contexto, el establecimiento Santa Inés, ubicado en Isca Yacu, departamento Jiménez, fue escenario de una importante jornada a campo denominada “Intensificación de sistemas agrícolas con cultivos de servicio y su siembra aérea con dron”, que reunió a casi un centenar de productores, técnicos, profesionales y representantes del sector agropecuario.

La actividad se desarrolló en el marco de los 70 años del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y fue organizada conjuntamente por el INTA Santiago del Estero, la empresa Efficatia y la organización internacional The Nature Conservancy.

El encuentro permitió acercar conocimientos científicos y experiencias prácticas a quienes trabajan diariamente la tierra, con un objetivo central: producir de manera más eficiente, aprovechando mejor los recursos naturales y sumando tecnología a las decisiones agronómicas.

Drones: una nueva herramienta para transformar la agricultura

Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la demostración de siembra aérea mediante el dron agrícola DJI Agras T100, realizada por especialistas de Efficatia.

Esta tecnología permite distribuir semillas desde el aire y constituye una alternativa para determinadas tareas agrícolas, especialmente cuando el ingreso de maquinaria terrestre presenta dificultades o cuando se busca anticipar la implantación de cultivos de servicio.

Durante la experiencia se mostró su funcionamiento en condiciones reales de trabajo, despertando interés por las posibilidades que ofrece para la agricultura regional.

La utilización de drones abre nuevas perspectivas para los productores, ya que puede contribuir a optimizar tiempos operativos, mejorar la oportunidad de siembra y facilitar intervenciones en lotes con cultivos todavía en pie.

Sin embargo, su eficiencia depende de factores como la especie sembrada, las condiciones ambientales, la calibración del equipo y la disponibilidad de humedad para lograr una adecuada implantación.

La innovación no consiste solamente en incorporar maquinaria moderna, sino en utilizarla estratégicamente para resolver problemas concretos de la producción.

El agua, un recurso estratégico para el Chaco Seco

Otro de los ejes centrales fue la productividad del agua en los sistemas agrícolas del Chaco Seco, una cuestión fundamental para Santiago del Estero, donde la variabilidad de las precipitaciones y las altas temperaturas representan desafíos permanentes.

La exposición estuvo a cargo de los ingenieros agrónomos Salvador Prieto Angueira, Marcelo Lescano y Nelson Domínguez, vinculados al INTA Santiago del Estero y a la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

Los especialistas abordaron la importancia de mejorar el aprovechamiento del agua disponible, mediante prácticas de manejo que permitan fortalecer la productividad y conservar los recursos del suelo.

En regiones semiáridas, cada milímetro de lluvia puede resultar determinante para el desarrollo de los cultivos. Por eso, avanzar en sistemas agrícolas capaces de mejorar la infiltración, reducir pérdidas y favorecer la conservación de la humedad constituye una prioridad para la investigación agropecuaria.

Cultivos de servicio: producir y proteger el suelo

La jornada también incluyó una recorrida por ensayos de siembra aérea realizados con maíz en pie, donde los asistentes observaron parcelas demostrativas de trigo, centeno, vicia y diferentes asociaciones de especies, implantadas en distintas fechas.

Los cultivos de servicio cumplen funciones agronómicas que van más allá de la cosecha comercial. Pueden contribuir a proteger el suelo frente a la erosión, mejorar su estructura, aportar materia orgánica y favorecer el control de malezas.

En particular, las leguminosas como la vicia pueden incorporar nitrógeno al sistema mediante procesos de fijación biológica, mientras que las gramíneas permiten generar cobertura y aportar residuos vegetales.

Para Santiago del Estero, estas prácticas ofrecen oportunidades interesantes, aunque requieren una planificación cuidadosa del consumo de agua y de su relación con los cultivos comerciales posteriores.

Investigación, empresas y productores: una alianza para el desarrollo

La participación de The Nature Conservancy, cuya presentación institucional estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Fernando Benítez, aportó una mirada vinculada a la conservación de los recursos naturales y la sustentabilidad de la producción.

La articulación entre organismos públicos de investigación, universidades, empresas tecnológicas y organizaciones especializadas constituye uno de los aspectos más valiosos de este tipo de encuentros.

El INTA cumple un papel fundamental en ese proceso, al generar conocimientos adaptados a las condiciones de cada región y promover su transferencia hacia los productores.

A su vez, las empresas vinculadas a la innovación tecnológica permiten acercar nuevas soluciones que deben ser evaluadas y adaptadas a las realidades productivas locales.

Santiago del Estero y el desafío de una agricultura más competitiva

La expansión de la tecnología aplicada al agro plantea una oportunidad estratégica para Santiago del Estero, una provincia con una importante actividad agrícola y ganadera, donde la eficiencia en el uso del agua y el cuidado del suelo son factores determinantes para sostener la producción.

La agricultura del futuro demandará cada vez más información, precisión y capacidad de adaptación. Los drones, los sistemas de monitoreo, la investigación sobre cultivos y las nuevas prácticas de manejo forman parte de una transformación que ya está llegando a los establecimientos rurales.

Pero también será necesario fortalecer la capacitación, facilitar el acceso de pequeños y medianos productores a estas herramientas y promover servicios tecnológicos que puedan desarrollarse en el interior provincial.

La incorporación de innovación puede generar, además, nuevas oportunidades laborales para profesionales, técnicos, operadores de drones y jóvenes vinculados a la actividad agropecuaria.

La experiencia desarrollada en Isca Yacu dejó un mensaje claro: el futuro del campo santiagueño no depende únicamente de ampliar la producción, sino también de producir mejor, incorporar conocimiento y preservar los recursos que hacen posible la actividad.

En el año de su 70° aniversario, el INTA volvió a poner en evidencia la importancia de conectar la ciencia con el trabajo cotidiano de los productores, demostrando que la tecnología y la sustentabilidad pueden avanzar juntas como pilares del desarrollo agropecuario de Santiago del Estero.

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