Agroquímicos: desde la Rural del Sudeste Santiagueño llaman a extremar los cuidados en las aplicaciones de herbicidas
Desde Bandera, uno de los principales núcleos productivos de Santiago del Estero, un ingeniero vinculado a la Sociedad Rural del Sudeste Santiagueño remarcó la importancia de respetar las restricciones sobre herbicidas hormonales y pidió un compromiso de todo el sector para evitar derivas y daños sobre cultivos, árboles y zonas pobladas.
En momentos en que la campaña agrícola comienza a tomar ritmo en el sudeste de Santiago del Estero, desde la Sociedad Rural del Sudeste Santiagueño volvieron a poner el foco sobre un tema de especial importancia para productores, ingenieros agrónomos y aplicadores: el uso responsable de agroquímicos y, particularmente, de los herbicidas hormonales.
Desde la ciudad de Bandera, corazón de una de las regiones agrícolas más importantes de la provincia, un ingeniero de la entidad rural recordó que desde el 1 de octubre y hasta fines de febrero rige la prohibición del uso de herbicidas hormonales, período que coincide con meses especialmente sensibles por el desarrollo de diferentes cultivos.
“Está prohibido a partir del 1 de octubre hasta fin de febrero el uso de todos los herbicidas hormonales”, explicó el profesional.
Pero desde la entidad consideran que el desafío debe ir más allá del cumplimiento obligatorio de las disposiciones. Según señaló, desde hace tiempo la Rural viene impulsando una campaña para promover voluntariamente el abandono durante todo el año de las formulaciones que presentan mayores riesgos de afectación por deriva.
Los árboles de Bandera, un indicador visible
El ingeniero puso como ejemplo una imagen que puede observarse actualmente en distintos sectores de Bandera: el buen estado de los paraísos.
Se trata, según explicó, de una especie particularmente susceptible y que puede funcionar como un indicador visual frente a la incidencia de determinados herbicidas hormonales.
“Como todos podemos ver en la comunidad de Bandera, los paraísos, que son el árbol indicador, el más susceptible, están florecidos y están muy lindos”, señaló.
La observación adquiere relevancia porque, de acuerdo con el profesional, en otros períodos se registraron síntomas compatibles con la incidencia de este tipo de productos dentro de la ciudad.
“Siempre tenemos incidencias de estos hormonales en el pueblo y este año no”, sostuvo.
Si bien reconoció que las condiciones del año fueron favorables, también destacó el escenario productivo actual y la amplia ocupación de los lotes con diferentes cultivos.
Una campaña con mucha superficie implantada
El sudeste santiagueño atraviesa un momento de intensa actividad agrícola. De acuerdo con lo expresado desde la Rural, una importante superficie fue sembrada con trigo y los lotes restantes avanzaron con girasol o soja, mientras comienza a tomar protagonismo la siembra de algodón.
Este mosaico productivo aumenta la necesidad de extremar los cuidados.
Una aplicación realizada sin las condiciones adecuadas puede generar desplazamientos del producto fuera del lote objetivo y afectar cultivos sensibles, producciones vecinas, cortinas forestales, arbolado urbano y sectores próximos a zonas pobladas.
Por eso, desde la entidad ruralista insisten en que el manejo responsable no debe ser entendido únicamente como una obligación normativa, sino también como una cuestión de convivencia entre productores y de preservación de la producción regional.
Un llamado a productores, socios y no socios
“Este año más que nunca necesitamos el convencimiento de los colegas productores, todos los socios de la Rural y los no socios”, expresó el ingeniero.
El mensaje apunta a generar un compromiso colectivo en una región donde la agricultura tiene un peso económico y social determinante.
Bandera y todo el sudeste santiagueño conforman una de las principales áreas productivas de Santiago del Estero, con una fuerte presencia de agricultura extensiva y una creciente diversificación de cultivos. Precisamente por esa magnitud, las buenas prácticas de aplicación adquieren una importancia cada vez mayor.
El desafío es producir, pero hacerlo con responsabilidad: respetando las restricciones vigentes, evaluando las condiciones ambientales antes de cada aplicación, evitando la deriva y contemplando tanto los cultivos vecinos como la cercanía de poblaciones y áreas sensibles.
La campaña que impulsa la Sociedad Rural del Sudeste Santiagueño busca instalar justamente ese concepto: que el cuidado en la aplicación de herbicidas no termine en el límite de cada campo, sino que forme parte de una responsabilidad compartida por toda la comunidad productiva.




