Amanda Vizgarra le pone dulzura y pasión para explicar la importancia de cuidar el suelo: “Mi idea es antes de que me jubile tener todo el mapa de suelos del Este santiagueño”

Pocas notas hemos disfrutado tanto de hacer como con esta entrevista a  Lidia Amanda Vizgarra. Ella, investigadora del INTA de Quimilí, es una orgullosa ingeniera agrónoma recibida en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Desde que comenzó sus estudios se enamoró de los suelos, la base de toda producción. Con una suavidad encantadora y una claridad muy generosa, Amanda explicó cuál es su tarea. Pero sobre todo expresó por qué le apasiona tanto lo que está haciendo.

Arrastrando las eres, como “corresponde”, Vizgarra nos brindó esta pequeña clase magistral sobre los suelos y la importancia de cuidarlos. Ojalá la disfruten tanto como nosotros:

-¿Por que te dedicaste a los suelos?

-Es lo que sustenta nuestra producción. Ya me preguntaba cómo era de estudiante. Luego he empezado más a incursionar, cuando me he presentado para ser ayudante de cátedra. El profesor que tenía (por Remigio Alejandro Duffau) me ha abierto las puertas con esta pasión, que son los tipos de suelos y el manejo. También mi Profesor de Edafología, el ingeniero Fernando Galizzi, me decía ‘A ver .. hagamos textura’.

-¿Qué es eso? ¿Usar el tacto?

-Esto es arena, aquello es arcilla. ¿Para qué sirve, para qué tipo de cultivo? ¿Cuáles son los beneficios y cuáles las limitantes?. Bueno, ahí no quedaba todo… Cuando después ibas al campo y veías que todo está blanco… ¿Qué significa esto? Son sales, no hay vegetación. Entonces, ¿cómo impacta? ¿Cuál es el vínculo?

-¿Qué edad tenías cuando comenzaste a estudiar el suelo?

-Tenia 22. Primero los profesores me han compartido cosas sorbe cuál era la importancia. Después yo la he hecho propia, porque ahora me dedico más de lleno. Cada vez que voy a hacer un poco, que lo llamo calicata, que tiene un metro y medio de profundidad, digo… ¿Qué hay aquí? Es como un tesoro a descubrir. No solamente veo qué capas tiene ese suelo sino cómo se relaciona con lo que hay arriba. A veces vos vez que no hay una relación entre el uso que se hace con las propiedades que tiene ese suelo.

-¿Debería haber una correlación entre lo que se produce arriba y el suelo que contiene ese cultivo? ¿Por qué?

-Lo que nosotros vemos arriba lo sostiene la base, que es el suelo. Si vos vez que tu cultivo no rinde lo que debería, entonces algo está fallando o hay una desconexión entre lo que te brinda el suelo y lo que obtiene el cultivo. Al mismo tiempo, lo que vos haces arriba impacta en el suelo. Si vos lo cuidas, le pones cobertura, le das las condiciones como para que él te siga bridando un espacio físico para el ingreso del agua, y te brida los nutrientes, hay una relación, entonces vas a tener más cultivo, menos degradación de suelo, y eso también tiene que ver en el contexto. ¿Dónde está ubicado? Porque hay suelos que se ubican en la parte alta, otros en la parte media, otros en la parte baja dentro de lo que nosotros llamamos una catena.

-¿Cuántos tipos de suelos hay? Las combinaciones deben ser muchas.

-Nosotros utilizamos a grandes rasgos clases texturales. Vemos lo que es arcilla, que lo moldeamos; la arena, que la utilizamos para hacer nuestras edificaciones; y también algo que se llama limo que es como una harina. La harina vos le ponés el ventilador y se vuela. Bueno, algo similar pasa con la erosión eólica. Si nosotros no cuidamos ese suelo queda expuesto viene el viento y se lo lleva.

-Y perdemos un  montón de campo sin darnos cuenta…

-Algo que escuchaba una vez es que los suelos de Santiago se están yendo para Chaco.

-¿Y es tan así?

-Y sí, porque vemos cárcavas, que son pozos que se producen por la acción del agua, que son procesos que se llaman de erosión hídrica, donde los suelos nuestros finalmente se van para Chaco. Y también no solamente suelos sino agua, que es otra de las claves para producir. Eso también te marca lo que brinda el suelo, el agua que tiene almacenada sirve para producir más cultivos, más ganadería, más forestación.

-Estás haciendo un doctorado en “Génesis del suelo”. ¿Qué es eso? Yo lo asocio al principio.

-Exactamente. Es el origen de los suelos, los materiales. Nosotros aquí estamos en Quimilí, ¿verdad? Antes por acá pasaba el Rio Salado, que ha dejado sus huellas. Entonces, si ha dejado sus huellas, también ha aportado material. Sobre esto se han desarrollado los suelos, se han formado, y con el tiempo han evolucionado y hoy es lo que nosotros podemos ver. Pero no solamente el Río Salado, también los vientos aportan material eólico, y eso ha hecho que haya una superposición aquí. Entonces, al hacer calicata nosotros encontramos materiales que han sido traídos por el río, otros que han sido traídos por el viento. De eso se trata, conocer esa génesis, el principio de los materiales. Eso me sirve para decir ‘alto’… Si aquí tengo más arena, no me retiene tanto el agua, o si tengo más arcilla y puedo tener más disponibilidad de agua, pero si tengo limo se me erosiona más fácil con el viento y con el agua.

-¿Y saber eso te permite sacar un recetario y decirle al productor, ojo con este suelo?

-Lo que yo hago en mi trabajo es ver qué tipos de suelo son, cuál es el origen, donde están ubicados, cuáles son las limitantes y cuáles las potencialidades. ¿Y para que sirve todo esto? Quizás sirva para decirte: ‘Bueno, esto dejalo ahí nomás, con cobertura de monte, de bosque santiagueño, no lo degrades, porque si le sacas la cobertura esto lo pierdes. Quizás vas a producir por mucho diez años y después vas a tener que agregarle nutrientes, como fertilizantes, o directamente no te va a servir para nada porque va a ascender la napa, que es el agua subterránea que al ascender no solo trae el agua sino también las sales. Y vas a tener todo blanco, ese suelo no te va a producir’.

-¿Todo ese recorrido de saber cómo esta conformado cada suelo es lo que luego se traduce en un mapa? 

-Es así. Lo que nosotros vemos en el campo después lo terminamos representando en el mapa. Ese mapa tiene que tipo de suelo son, dónde están ubicados y para qué sirven.

-Ese mapa debería ser de consulta obligatoria de todos los productores, para no hacer macanas.

-Claro. Vos vas al médico y lo primero que te hace es un chequeo para decirte en qué situación estás y cómo tienes que seguir. Vos vas y dices ‘este suelo tiene estas características y sirve para esto. Cuídalo así’.

-¿Es cierto que vos estás armando el mapa de suelos para Santiago?

-Nosotros escuchamos a los productores. Respondiendo a la demande de ellos, hemos presentado ahora un proyecto de mapa de suelos de unas 85 mil hectáreas para la zona de Bandera. ¿Cuál es nuestra intención? Generar información que sirva para que ellos puedan prepararse ante eventos climáticos extremos como la sequía o una inundación, como ha pasado ya, y decir cómo puedo producir de manera de evitar que siga degradándose mi suelo. En esta zona se ha presentado este proyecto financiado por el CFUI (Consejo Federal de Inversiones), y de alguna manera gestionado por la provincia. Tiene una duración de año y medio. La información es una escala semi-detallada y sirve para que el productor pueda tomar decisiones a nivel de lote.

-¿Solo le sirve a los productores?

-También sirva para que el decisor político pueda decir, por ejemplo, para acá tiene que crecer la ciudad. Lo que apuntamos es a un ordenamiento territorial. También a la hora de ordenar los impuestos, porque aquí hay campos que producen mucho, como también hay suelos que están afectados por salinidad y otros procesos de degradación. Apuntamos a brindar información que sirva para todos.

-Esas 85 mil hectáreas parecen mucho pero es cuatro veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. Finalmente no es tanto. ¿Tu idea es ir construyendo este mapa de a pedacitos hasta tenerlo completo?

-Mi idea es antes de que me jubile tener todo el mapa del Este santiagueño a una escala 1:50.000, que le sirva al productor.

-¿Vos notás que se está poniendo de moda hablar de los suelos? Hasta hay un documental en Netflix…

-Esta zona ha ido paulatinamente demandando más por los productores que han venido de Buenos Aires, que ya tiene mapa de suelos, o Córdoba, que también tiene mapa de suelos. Los productores que llegan a esta zona son los que demandan esa información. Entonces me gustaría ser profeta en mi misma tierra. Ser una santiagueña haciendo mapas de suelos en Santiago. Yo veo que de a poco, esto es contagioso.

Fuente: Bichos de Campo

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