Añatuya: Familias ganaderas usan medicina natural para curar a sus animales

En Añatuya, un grupo de productores ganaderos resguardan los saberes ancestrales sobre el uso de plantas para la sanidad de sus animales. Así, lograron armar botiquines de medicina natural que les permite curar y prevenir enfermedades, sin necesidad de acudir frecuentemente a una veterinaria.

Sergio Parra, médico veterinario, técnico del Instituto Nacional de Cultura Popular (INCuPo), explica que “el campesino santiagueño es un criador ancestral” y que por años, transmitieron los conocimientos a sus hijos y estos a los suyos.

Las familias se dedican mayoritariamente a la cría de caprinos y “no tienen la costumbre de usar medicamentos químicos”. Su uso queda estrictamente reservado para situaciones puntuales, lo que no altera el carácter agroecológico de la producción; según explica el profesional.

Las recetas y preparaciones “surgen del conocimiento propio de las comunidades campesinas”. Así lo entendieron desde el INCuPo en los años 1995 y 2000, cuando desarrollaron un trabajo de diagnóstico para identificar las plantas más usadas para la sanidad animal. Pero, además de la transmisión de “generación en generación”, hubo intercambios exitosos con grupos del interior provincial, Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa y Santa Fe.

Parra comenta que “un criterio fundamental es que esos medicamentos sean conocidos y que estén al alcance de la mano”. Es decir, que las familias puedan encontrar las plantas “terapéuticas”, y prepararlas conforme a las necesidades.

Para esto, propone un ejemplo: son conocidos los beneficios del ginseng y la cuasia, pero no son autóctonas en la zona ganadera en cuestión. “Entonces, si el productor tiene que ir a la farmacia o a la herboristería a comprarlas, va a seguir siendo natural pero no va a haber mucha diferencia con que tenga que ir buscar una ivermectina a la veterinaria.

Ahora, si hablamos del ajo, ahí la cosa cambia porque es salgo que el productor puede tener a mano; como la cebolla”, aclara. En el caso del primero de estos alimentos, corroboraron que, además de desparasitar a los animales, servía como inmunoestimulantealtamente efectivo. Es decir, que “levanta las defensas del animal” para que su propio cuerpo controle los parásitos.

El procedimiento es simple, un productor toma varios dientes o una cabeza de ajo, la macera en agua o leche y lo deja en remojo toda la noche. Por la mañana se lo da al animal, y listo. El veterinario, indica que se trata de “una muy buena práctica”, ya que todos los recursos están “al alcance de la mano”.

Otro ejemplo. Fuera de los montes correntinos es difícil encontrar el ambay, una planta de alto poder combativo contras las enfermedades respiratorias. Sin embargo, el suelo santiagueño ofrece plantas, como el chañar y la “sombra de toro”, entre tantas otras especies capaces de “cumplir la misma función. Y no solo esoagrega el médicosino que el campesino lo conoce y, por lo tanto lo va a ir usando porque es su propia cultura la que le va marcando el paso”.

“La idea es facilitar el uso»

Y, sin quebrar las leyes de la ganadería agroecológica, las comunidades campesinas permiten el acompañamiento de los profesionales del INCuPo también en esta área. “La idea es facilitar el uso y aliviar el trabajo de las familias”, destaca Parra.

Sus intervenciones están destinadas tanto a la fabricación de los medicamentos orgánicos, como a su aplicación permanente. Esto es a los fines de que los campesinos no tengan que elaborar un macerado para cada cabra, sino que almacenen en un recipiente una determinada cantidad para dosificar y administrar cuando sea necesario y “de una forma más cómoda”.

Si bien algunos de los métodos de dosificación fueron tomados de otros lugares, Parra señala que están incluidos en lo que son prácticas netamente naturales. Otras veces pertenecen al campo de la medicina humana, “traspolada a la veterinaria”. “Entonces, hoy, el productor puede tener la tintura del ajo y desparasitar a uno, diez o cien animales; de la misma forma unificada, controlando las dosis”, precisa.

Por otro lado, los técnicos académicos, tienden a averiguar las “toxicidades”, de los alimentos o las medicinas destinadas al ganado. Pues, algunas plantas usadas para tratamientos, pueden tener efectos secundarios.

Químicos, solo en casos especiales

Como ya se dijo, los productores no tienen la intención de implementar la medicina veterinaria científica o técnica, pero tampoco la descartan plenamente. El horizonte, considera, Sergio Parra, es ese: una producción libre de químicos, pero aún no es posible.

“Puede ser que use un químico y no está mal si lo se lo usa en forma puntual (…) No buscamos un modelo agroecológico perfecto, donde el maíz, si no es de origen conocido no se usa. Eso sería lo ideal: que el alimento sea todo conocido, que todo provenga de orígenes orgánicos, pero acá tiene que ser todavía una ganadería apropiada y apropiable por las familias”, especifica.

Aun así, sostiene, “estas características de ser una ganadería agroecológica adaptada al lugar, le dan identidad. El productor vive en estrecha relación con la tierra, con su territorio, con lo que produce y lo que come. Eso  ya es una garantía para el cliente, le da seguridad”, pondera.

Claro que los productores campesinos prefieren siempre un botiquín agroecológico porque “es una forma de  autovaloración personal y de que nosotros también lo valoremos”, dice el médico. Sin embargo, entiende que deben “manejar criterio, más que recetas”.

“Un buen técnico (con técnico puedo referirme a un egresado de alguna universidad o a un productor, cuyo diploma se lo dio la vida y la producción) siempre tiene que tener y ofrecer un abanico de posibilidades Ante un determinado problema. O sea, que la solución a ese problema provenga de la elección de varias alternativas. Si no generaríamos una dependencia muy grande de la tecnología”.

De acuerdo al profesional, tanto las recomendaciones de los productores con años de trayectoria en el campo, como las de los académicos son válidas. Ya que es el único modo de garantizar posibilidades múltiples.

Más Noticias de hoy